Cuarto trabajo en solitario de Robe Iniesta, Se nos lleva el aire. Me quedo absorta ante la portada, mezcla de surrealismo con hiper realismo, mis ojos quieren ver más a Dalí en Robe, queda claro que sabe lo que quiere esta vez.

Con Robe me pasa que no me salen las reseñas a la primera, necesito madurarlo, por sentido de responsabilidad y por si se me escapa algo por estar analizando y no dejándome llevar por su aire.

Mucho violín, mucho, pero no nos asustemos, es lo de siempre. No veo que sea una transición de Mayéutica, a saber que ocupó la cabeza del compositor mientras los formaba, no nos quejemos que esta vez no se ha hecho tanto de rogar.

El hombre pajaro me lleva a buscar el vuelo de ese violín, Robe nos pone en sobreaviso de lo que nos viene, unos soplos de su migración continua. Huelga aclarar que los fans del de Plasencia, tan felices con esto.

Adicciones, guiños al pasado y un violín  folclore, esto lo veo como un fijo en la gira, el sólo de Àlvaro con el Hammond, de calidad, Nada que perder me lleva a una zona ganadora y me hace ver que Se nos lleva el aire no es un soplo más en la carrera del compositor.

Alquimista de palabras a priori inconmutables, lleva lo que le da la gana donde quiere. A la orilla del río ya nos sonaba, a los que llevamos los deberes hechos de la gira pasada, siempre es un placer dejarte llevar por el ritmo, està hecha para lucirse todos esos fantásticos músicos que rodean al Robe en directo.

Los más de nueve minutos de El poder del arte se me antojan bruscos para un relato de sus monomanías. De entrada el violín me lleva de cabeza a otro arte, la danza, luego va explotando de dentro a afuera y le queda un temazo. La coña que tenemos con la frase final nos va a durar.

Habría que inventarle un mester laico y canalla a este juglar porque trova como nadie, sus cosas eso sí. Poco tiembla mi suelo con esos tiritares dulces y agudos sacados de las afinadas cuartas que salen de esas cuatro cuerdas. Haz que tiemble el suelo sigue la línea del trabajo sin duda.

Los Puntos Suspensivos de este tema pasan de largo por las teclas de Álvaro. Se pone romántico el Iniesta con una letra impregnada de sinceridad y emoción.ya alrededor del despliegue de Carlitos y su arco preciso

Guitarras para Ininteligible, Alber al fin suelta lastre y se deja llevar por el rock en un tema que explora melodías y letras viniéndose arriba con ritmos pegadizos, menuda bulla mete. A pesar del intento de despistarnos, seguimos entendiendo todo a su manera, esa que ya ha hecho universal.

Que agorero con Adiós, cielo azul, llegó la tormenta, no es para tanto. Más Hammond, más violines, estamos acabando y no me decido, respiro entre varias estrofas, varios riff y varias melodías. No echo de menos nada, ese es el arte cautivador del culpable de este disco.

Me lo pregunto al escucharla si esto de verdad está soñando do tal cual si, Esto no está pasando, que rayada de canción punkarra de soez poesía y jerga Robe, esto va para himno en todos y cada uno de los conciertos en los que nos vamos a ver la caras gente.

Diez temas que titilan alrededor de dos instrumentos no tan rock como son las guitarras. Personalmente el violín siempre me ha sonado triste y el Hammond psicodélico, en mi cabeza todo cuadra.  Las letras, decir que son lo de siempre parece todo menos un oximoròm recurrente. Es Robe, ¿qué esperáis? A la gira, como todos y todas.