Reseña: Saratoga – Morir en el bien, vivir en el mal

He de reconocer que Saratoga son una de las razones por las que comencé a interesarme por el heavy metal. Corría el año 2002 cuando llegó a mis manos un disco titulado Agotarás, y que se convertiría, desde la primera escucha, en uno de los pilares sobre los que sostener y disfrutar los distintos estilos que conocería durante los siguientes años.

Tras aquella primera toma de contacto con el grupo, empecé a bucear en su discografía, volver a los inicios, Vientos de Guerra, Mi Ciudad, Saratoga… a la vez que disfrutaba de todos los conciertos del grupo a los que podía asistir. Tras aquello, llegó el EP Heaven’s Gate con temazos como Lágrimas De Dolor o Se Olvidó, y el posterior El Club de la Lucha, momento en el que empecé a alejarme de la banda debido, principalmente, al enorme abanico de grupos y estilos que se abrieron ante mi al cambiar de ciudad y comenzar la universidad. Nuevos amigos y una cantidad bestial de influencias musicales hicieron que me distanciara de ellos y, la división del grupo años más tarde, terminó de hacerme perder el interés por sus nuevos temas.

En éste estado se encontraba mi relación con Saratoga hasta hace unos días, cuando escuché Como el Viento, primer adelanto de su nuevo disco de estudio Morir En El Bien, Vivir En El Mal. Al momento, me rondó ese pensamiento por la cabeza de “joder, que bien suena ésto, me recuerda al Agotarás” y, de nuevo, comenzó a arder esa llama que se apagó hace años. Quizás eso mismo busca mostrar el grupo en la portada del disco, una llama que vuelve a arder en un mundo helado; el resurgir de la iguana, la vuelta de dos componentes de la época más exitosa del grupo, como son Jero Ramiro y Dani Pérez, junto a Niko del Hierro y Tete Novoa; la vuelta del grupo tras su periodo de tregua.

Saratoga Morir en el bien, vivir en el mal

Y ya entrando en lo que importa, el interior de este disco que contiene 12 nuevos temas que nos transportan a los mejores momentos del grupo. El álbum abre con Perseguido, una declaración de intenciones y un tema 100% Saratoga donde destaca la batería de Dani y un gran riff de Jero; además de un estribillo fácil y efectivo de esos que seguro se corearán a viva voz en sus próximos conciertos. Por el mismo camino van temas como Volverá, Mi VenganzaEtérea y sobretodo el single Como el viento con un Tete en un estado vocal enorme, llegando a unos agudos imponentes.

Pero el disco no se queda en un intento de hacer un Agotarás o un Clan de la Lucha Vol II; sorprenden temas como No pidas perdón con una preciosa intro de teclados o la muy powermetalera El Vals de la Rosa Herida, con la colaboración de Aroa vocalista de Khael. Lo que no hay en este disco es una balada como en tantos otros discos del grupo, no encontraremos ningún tema que nos recuerde a otros como Si amaneciera, Lejos de tí o Parte de mi; lo más parecido lo encontramos en El Ciprés Solitario, una historia de amor que torna en rabia y dolor a mitad de canción, cambiando drásticamente el ritmo del tema.

Uno de los más llamativos es, quizás el tema que da nombre al álbum Morir en el bien, Vivir en el mal, que nos sumerge en la típica dualidad tipo “Morir de pie o vivir de rodillas”. Lo primera imagen que me vino a la cabeza tras la primera escucha de su estribillo fue un grupo de piratas en una taberna, brindando y entonando canciones de saqueos y abordajes. Tras esta primera y extraña sensación, el tema se disfruta bastante, gracias a su ritmo más tranquilo y la voz contenida de Tete, aunque el estribillo me sigue chirriando un poco.

En general, un disco bastante disfrutable, ahora sólo falta ver como lo defiende el grupo sobre los escenarios y, sobretodo, qué tal le sientan los años para poder realmente comparlos con sus anteriores trabajos.

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