Saul Hudson es tan inquieto como imprevisible, este año ha decidido grabar un disco de versiones en solitario, en el nombre, porque nunca antes ha estado tan bien acompañado como en Orgy Of The Dammed.

La excusa, el blues, tras darle varias vueltas, discrepo, aquí hay soul, r’n’b, rock and roll y la esencia del guitarrista de Guns and Roses, por supuesto. Una colección de temas con diferentes vocalistas y algo nuevo y muy suyo.

Empezamos con Chris Robinson y una eterna nota, The Pusher. Hay vocalistas que se adaptan al tema y hacen que la sensación de estar escuchando la versión original permanezca, con el frontman de The Black Crowes no es el caso y eso que la armónica cobra un importante peso en el desarrollo del tema, ni rastro de la película.

Seguimos, Gary Clark Jr. cruza nuestra mente en Crossroads. Sus colaboraciones estos años han sido tan variadas, que es lógico que Slash no se haya olvidado de incluirlo. El fundador del club de los 27, Robert Johnson bien puede sentirse orgulloso de esta acelerada versión. Gran trabajo a la batería si de verdad se ha grabado en directo.

A Billy F. Gibbons le ha tocado, merecidamente. algo sencillo, volvernos locos con Hoochie Coochie Man. Me gusta que no haya metido prisas en los temas y todos fluyan tal cual les ha apetecido al grabarlos. Si esto nos iba a sonar a ZZ Top o a otra cosa, se despeja pronto, Gibbons es mucho Gibbons haga lo que haga.

Un gran compositor, Chris Stapleton, encargado de dar aire a Oh Well, papelón estar a la altura de Fleetwood Mac, Slash le arranca un sonido más acústico a su guitarra y Chris se viene arriba rasgando el tema sin piedad. Protagonismo el justo de todos en sus momentos para no oscurecer lo importante, el temazo.

La banda Dorothy aporta su frescura en Key To The Highway y si, parece que han dado con la clave. Mucha guitarra y mucho ritmo alocado. Va a ser inevitable no mencionar la versión de Eric Clapton ¿verdad? Para gustos, las covers. Y ya era hora de que una dama se dejase escuchar.

¿Cómo que Iggy Pop?¿ Qué pinta aquí? Pues parece que Slash le propuso participar, él mismo escogió Awful Dream y wow, esto es para parar y volver a escuchar. Se me amontonan las preguntas, habrá ensayado mucho, estará ,muy retocada, ¿se atreverá La iguana con voces tan graves y sentidas en próximas ocasiones? La metálica guitarra, maravillosa.

Palabras mayores, Paul Rogers con Born Under A Bad Sign, el británico se come el tema a ritmo de rock, es mucha la clase que le mete. También va a aparecer Eric Clapton y la versión que hizo Cream por aquí, a arriesgado a Slash no le gana nadie, para eso es su disco de versiones.

Demi Lovato, voy con la mente abierta porque el tema lo pide, Papá Was A Rolling Stone. Los efectos se salen por todas las aristas, aprovechamos para afirmar que esto no es todo blues, aquí ha metido mucha psicodelia, capricho de quién, a saber…

No es Brian Johnson la estrella única que brilla en Killing Floor, respetando el don a las seis cuerdas de Slash, lo de Steven Tyler a la armónica es para pasar el tema de nuevo antes de que acabe. Qué raro se nos hace escuchar a Brian en este registro. Por algo y por todo esto fue el single, nada más que añadir señorías.

La química entre Tash Neal y Slash es indiscutible, Living For The City les ha quedado como si fuese suya, sea por la contemporaneidad de la canción o porque estos dos de verdad juntos funcionan, pero que repitan colaboraciones, que nos viene bien a todos.

Beth Harth con Stormy Morning o cómo dejar lo mejor para el final. La Hart repite colaboración con Slash y madre mía. Slash se ha coronado en esta parte, no me alcanzan los adjetivos en los ocho minutos que dura el tema, ardo de sentimiento.

Slash te sobran unos minutos, mete algo, venga corre. Metal Chesnut, un extraño juego de palabras acaba con esta orgia de malditos. Sin esperar algo metal, la suavidad de notas que el guitarrista le mete a las cuerdas sigue sonando a blues. 

Se ha quedado a gusto y los seguidores también al escucharlo, entretenido, variado y completo acierto este Orgy Of The Dammed una caprichosa docena de canciones.