Con toda la ilusión del mundo y ciertas esperanzas en que la logística del día anterior hubiera mejorado, comenzamos el segundo día. Con un anunciado sold out desde hacía semanas y con Gojira como plato fuerte, era una de las jornadas que más expectación levantaba entre los fans.

Ver a Brujería nada más llegar es como si desayunas unas quesadillas acompañadas de huevos rancheros y mucha salsa roja. Puede parecer indigesto, pero qué bien sienta al cuerpo. Todavía echamos de menos a Pinche Peach y Juan Brujo, pero los mexicanos tienen esa actitud mata güeros tan dentro de ellos que son como una apisonadora en el escenario.

Nos despertamos con la noticia de que Between the Buried and Me retrasaban su concierto a última hora por los ya clásicos “problemas logísticos” y que movían a los neoyorquinos Madball a su franja horaria. Ningún problema, porque la banda liderada por Freddy Cricien nunca falla. Directo agresivo que hizo que los hardcore kids se lo pasaran en grande y secaran el ya poco barro que había en el suelo con los continuos 2steps.

Llegaba el turno de Soen. Temperatura agradable, comenzaba a atardecer… condiciones idóneas para disfrutar del progresivo de los suecos. Otros que nunca fallan. Voz perfecta y guitarras certeras que hicieron las delicias de todas y todos los que allí estábamos. Incluidos muchos niños y niñas. Qué bonito que las nuevas generaciones disfruten de este tipo de música. Lloramos con Lotus y vibramos con Martyrs. Equilibrio perfecto.

Otra de las bandas que más ganas tenía de ver, While She Sleeps, actuaban en el Adrian Rugină Stage, pero no pudimos acceder al foso a hacer fotos porque la banda así lo indicó. Pero eso tampoco nos iba a detener. Disfrutamos de todo el show entre empujones y bailoteos. Repasaron temas como Antisocial, You Are We o To the Flowers, que quizá dio un frenazo al concierto.

Within Temptation, una de las bandas más deseadas por los fans de esta jornada, ofreció una actuación inolvidable para las miles de personas que se congregaban delante del escenario. Una Sharon den Adel impresionante hizo enloquecer al público con los primeros acordes de The Reckoning. Melancolía, sinfonía y metal: el cóctel perfecto para el asistente medio de este Rockstadt.

Comenzábamos a escuchar cantos de ballenas y es que llegaba la hora: Gojira se subía al escenario. Joe Duplantier rugía, Mario aporreaba la batería y el fuego nos quemaba las pestañas. Yo era feliz. El headbanging no cesó y los pits se sucedían entre temazo y temazo. Posiblemente se superó el aforo permitido, pero a poca gente le importó. Sonaban Flying Whales, Amazonia, Mea Culpa (Ah! Ça Ira!)… ¿a quién le iba a importar el aforo?

Así terminaba el segundo día. Pocas mejoras logísticas, mejor sonido y una sensación un poco amarga, a pesar de haber visto a tantos grupazos. Seguro que en el tercer día todo va como la seda. Esperemos.

Texto y fotos: Beatriz Blanco

REF 2025 | GALERÍA DÍA 2