El sonido del castigo – Análisis de la BSO de The Punisher
El bien y el mal. El cielo y el infierno. El héroe y el villano. Y alguien que reúne todo eso.
Desde el nacimiento de las tiras gráficas de superhéroes allá por 1920, estos siempre han sido conocidos por dar lecciones de humanidad y bondad. Aquello de acabar con el enemigo sin terminar con su vida, para que pague sus fechorías de manera legal. Pero desde la cara más oscura de Marvel, conocida como Marvel Knights, surgen personajes que nada tienen que ver con un rostro amigable que salva abuelitas.
Este sello de la editorial más famosa de cómics, cuyo comienzo se sitúa a finales de los años 90, en una situación económica que rozaba la bancarrota, reúne números “para adultos”, entre los que se encuentran algunos de X-Men, Inhumans o Daredevil, y el más conocido, El Castigador.
Este protagonista, cuyo nombre real es Frank Castle, lo tiene todo: una exitosa carrera en la marina estadounidense, una familia que le adora, y un buen plan de retirada. De pronto, ese cielo azul se torna gris cuando él y su familia son testigos de la mafia en plena acción, y esta los asesina indiscriminadamente. En el instante en que Castle se da cuenta de que es el único superviviente, jura vengar la muerte de sus seres queridos. Y, sin duda, de la manera menos ortodoxa.
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En el año 2004, este antihéroe saltó a la gran pantalla, obra del director Jonathan Hensleigh, encarnado por el actor Thomas Jane, y acompañado de su némesis, Howard Shawn, interpretado por el camaleónico John Travolta.
En esta versión de carne y hueso, el argumento transmuta ligeramente, siendo el protagonista un agente del FBI, y la esposa del enemigo, afligida por la accidental muerte de uno de sus hijos en una misión del protagonista, quien decide que toda la familia de Castle, al completo, sufra las consecuencias.
Desde los créditos iniciales, se presenta un festín de golpes, sangre, escenas viscerales y unos colores de la gama más lóbrega, muy similar a los que la grapa tiene acostumbrados a sus lectores. La guinda del pastel: su banda sonora.
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A fin de mantener al espectador al hilo del personaje, y a la oscuridad que su historia desprende, todas las canciones se ajustan a cada escena como si fuera El Castigador quien las eligiese. Esta obra se compone de diecinueve canciones, de las cuales solo unas pocas aparecen en la película.
La primera canción de la Banda Sonora Original es Step Up, de Drowning Pool. La potente voz del entonces vocalista de la banda de heavy metal, Dave Williams, que años después sería sustituido, marca el preludio escalando del uno al cuatro, con apoyo de la batería, para dar paso a un solo de guitarra único, y a una letra que invita a reconsiderar un par de veces los pasos que se dan hacia delante para no llevarse un golpe inesperado. Aparece breves segundos en una de las primeras escenas y después en los créditos finales para cerrar un largometraje lleno de acción.
Las canciones que le siguen no dejan nada que desear a todo amante del hard rock, heavy metal y variantes de este enérgico estilo musical. En el segundo puesto de este disco está Bleed, de Puddle of Mud, una banda de sonido grunge de Estados Unidos. Los canadienses Nickelback, y Chad Kroeger como inconfundible voz de este conjunto, con Slow Motion, se posicionan en el tercer lugar del disco.
Una de las canciones más conocidas y cantadas de Nickelback es How You Remind Me, del año 2007, una historia que alcanza los picos de amor y desamor, con la que uno se identifica rápidamente, acompañada de una melodía pegadiza. Tanto, que el tiempo parece pasar más deprisa, y cuando se termina en el minuto 3:43, automáticamente se vuelve a pulsar el botón de play.
Otros trabajos como Still Running de Chevelle, o Never say never de Queens Of The Stone Age, ambos grupos de rock alternativo, continúan disponiendo las baldosas del camino de esta banda sonora, que detalla las finas líneas de un personaje tan trabajado como El Castigador.
Frank Castle acaba de regresar de entre los muertos, y se muda a un piso poco acogedor, en un edificio que se cae a pedazos, donde vive Joan, una camarera que apenas llega a fin de mes y cuyas relaciones personales son bastante problemáticas, y dos chicos peculiares, Dave y Bumpo, el primero aficionado a los videojuegos, al hacking, y a todo tipo de tecnología, y el segundo aficionado a la cocina. Juntos forman una pequeña comunidad bastante dispar que quiere integrar a Castle desde el principio, a pesar de los esfuerzos de este por no socializar con nadie.
En la escena aparece ella, remendando su uniforme de trabajo, y de fondo suena Broken, una canción de Seether con Amy Lee, la voz de Evanescence. Además, aparece en otra escena, en la que uno de los amantes de Joan, aporrea la puerta, con intenciones no demasiado buenas, instantes antes de que El Castigador le dé una buena lección.
Esta canción, que comienza con un punteo de guitarra muy suave, da paso a Shaun Morgan, vocalista del grupo, y ex novio de Amy Lee. Trata sobre sentirse roto en la soledad, cuando uno destapa sus sentimientos más profundos, anhelando el calor de una persona que se ha ido. La elección de esta poderosa composición se ajusta bien a lo que el personaje siente sobre su difunta familia, por lo que, es de nuevo, una pequeña pincelada que refuerza el argumento.
En este momento, otro vecino, Dave escucha de fondo durante unos segundos la canción Step Up de Drowning Pool, anteriormente mencionada y la cual aparece completa en los créditos finales.
Otras canciones como Finding myself de Smile Empty Soul, Lost in a portrait de Trapt, o Ashes to ashes de Damageplan con Jerry Cantrell, miembro del conjunto grunge Alice in Chains, siguen añadiendo ingredientes a este cóctel explosivo. Esta última, comienza con una voz gutural acompañada de un poderoso bajo, declarando que el tiempo hace que las heridas cicatricen y que estas, al final, dejan de doler.
Bound to violence de Hatebreed, o Sold me de Seether nuevamente, se encuentran en el ecuador del compacto.
Tras Drowning Pool, en los créditos finales también, comienza a sonar Eyes Wired Shut de Edgewater, una banda norteamericana que no se ha posicionado nunca en un estilo concreto de música. La letra de esta vigorosa canción trata sobre el paso del tiempo, el hecho de desperdiciar algunas oportunidades, y cómo al cerrar los ojos se le aparece a uno la mezcla de todo ello.
Las canciones colindantes como Slow Chemical de Finger Eleven, The End Has Come de Ben Moody, Piece By Piece de Strata, marcan poco a poco la recta final del disco, dando paso a trabajos como Sick de Seven Wiser, Complicated de Submersed o Time For People de Atomship.
Por último, pero no menos importante, una canción que aparece a mitad de la película. Frank se encuentra en la deprimente cafetería donde trabaja su vecina, el único momento libre que parece tener, cuando de repente entra Harry Heck, interpretado por Mark Collie, y justo cuando Castle piensa que va a sacar un arma, desenfunda su guitarra y se pone a cantar In Time, una auténtica declaración de intenciones que consigue espeluznar al espectador solo con una voz y una guitarra, suaves como el terciopelo.
Harry Heck le cuenta a El Castigador cómo tiene los días contados y que su tiempo acabará muy pronto, todo ello con una mirada fija, cigarrillo en mano, y unos acordes que nacen de su guitarra acústica, como si de una balada se tratase. Pocos minutos después se es testigo de una sanguinaria persecución de coches y una lucha entre ambos personajes que no deja indiferente a nadie. La introducción de esta canción, que le dedica al protagonista una letra sobre cómo va a morir sin poder vaticinarlo, es tan inesperada y sutil, que, en contraste con el hard rock y heavy del resto de la banda sonora, hace que sea una de las más características del filme.
Otra canción que aparece en la película, aunque no en el compacto, es La donna è mobile del tenor Luciano Pavarotti, como sonido de la pelea más violenta que aparece en toda la cinta, en la que El Castigador se enfrenta a un mercenario, conocido en los cómics como El Ruso, quien saca dos cabezas de altura al protagonista y es prácticamente el único que puede producirle un rasguño.
Lo que se conoce como música anempática en el medio audiovisual, es incluir una música que es totalmente contraria a lo que se está representando visualmente, y en esta ocasión, su uso es increíblemente acertado, ya que, aparte de quitar un poco de estridencia a una escena con una brutalidad muy marcada, hace que el boom final de la clásica canción coincida con la última fase de la pelea.
Además, la banda sonora instrumental, de Carlo Siliotto, se ajusta a cada escena y a lo que se quiere representar en cada una de ellas: un piano nostálgico cuando Castle se acuerda de su familia, un saxofón seductor cuando Howard Shawn y su esposa se besan con pasión, unos toques de violín cuando el protagonista reúne su arsenal para llevar a cabo su plan…todo de una forma tan sutil, que te sumerge en cada acción de los personajes prácticamente sin darte cuenta.
La película concluye cuando, tras haber cumplido su plan de vendetta personal, nace oficialmente El Castigador, alguien dispuesto a luchar por aquellos que no pueden, derrumbar los pilares del poder que sostiene el mal y no rendirle cuentas a nadie. Es por ello que en el universo Marvel este personaje tiene bastantes conflictos con los superhéroes clásicos, que opinan que sus métodos no son los más adecuados.
Para equilibrar la balanza de la justicia, entre el bien y el mal, el cielo y el infierno, el héroe y el villano, se encuentra alguien que conoce y reúne todo eso: El Castigador.