Entrevista a Roberto Villandiego (Garage Sound Fest)

Hablamos con Roberto Villandiego, promotor y unos de los cerebros del recientemente nacido Garage Sound Fest. Un tipo honesto y con muchos años y experiencia en giras de artistas tanto nacionales como internacionales.

¿Cómo entraste a formar parte de todo esto?

Por mera casualidad, allá por 1998. Mi pasión por la música excedía cualquier otra y así, gracias a una plantilla en Word de cómo hacer un periódico, decidí que quería hacer mi primer fanzine. Han pasado ya casi 20 años de aquello y, pese a haber desestimado propuestas muy jugosas de llevar una vida “normal”, jamás me arrepentiré de la decisión que tomé entonces de dedicar mi vida profesional a este mundillo.

¿Qué te parece el mundo de la música en la actualidad? ¿Qué harías para cambiarlo, si piensas que hay cosas que cambiar?

Creo que se está mercantilizando demasiado. Hemos llegado a un punto en el que parece que la música es otro producto más de consumo rápido. Antes seguías a las bandas con admiración, sacaban discos que resistían el paso del tiempo con un estoicismo increíble. Ahora ya no. Salvo honrosas excepciones, actualmente se consume mucha más música, pero no se disfruta de la misma manera. Escuchas un tema y pasas al siguiente lo más rápido posible porque hay mucho material que escuchar. Ponerte un disco unas cuantas veces y darnos tiempo para saborearlo adecuadamente es algo complejo porque estamos rodeados de estímulos que te “obligan” a tener que pasar rápido a otro disco, otro tema, otro grupo…

Lo cierto es que tampoco se puede cambiar nada. Es lo que nos ha tocado vivir. Sí que creo que tendrá que volver a tomar importancia la figura del prescriptor, esa persona que degusta tanto las joyas como las basuras y que su criterio (si es afín a uno, claro) termine por determinar lo que escuchar y lo que no. ¿Qué hay 3.000 lanzamientos? Ok, alguien ha hecho el trabajo sucio y me recomienda que escuche esos 30. A partir de ahí, ampliar el abanico está en uno mismo.

¿Cuál es tu nivel de involucración con los artistas que promocionas y con los que a menudo giras?

Suele ser bastante. Al final, si encima de no ganar dinero, terminas currando con gente que no te gusta o que no te cae bien, ya te puedes dedicar a otra cosa. A mí me enorgullece poder decir que trabajo con muchos amigos. Hace nada terminamos la gira de Shawn James y hemos quedado en visitar nuestras respectivas casas en vacaciones. Eso es amistad. Hay músicos con los que he hecho barbacoas en sus casas incluso después de haber dejado de currar juntos. Con el resto quizás no haya habido tanta implicación, pero con casi todos siempre ha habido muy buen feeling.

SALVO HONROSAS EXCEPCIONES, ACTUALMENTE SE CONSUME MUCHA MÁS MÚSICA, PERO NO SE DISFRUTA DE LA MISMA MANERA.

Conocemos tu trayectoria dentro de la prensa musical de este país ¿Cómo la ves actualmente ahora que todo corre tan deprisa por Internet y las redes sociales?

Bastante tocada, la verdad. Sobre todo por lo que comentaba antes, se ha perdido ese poder de prescribir, de decirle al lector “tienes que escuchar esto porque es la hostia”. Ahora es todo más rápido, más de buscar el sensacionalismo, el ‘click’ y las visitas rápidas. También es porque el público es el que demanda qué quiere y cómo lo quiere, y en una gran mayoría no está dispuesta a invertir, al menos en papel. Las revistas que buscan dar algo extra, musicalmente hablando, tienen que cerrar porque la gente ha decidido que quiere invertir su dinero y su tiempo en otras cosas, como pasó con Revolver España (revista que dirigí junto a Javier Bragado). Es así de sencillo. Hay otras que aguantan a duras penas, pero lamentablemente no dudarán mucho, porque al final las ventas terminarán por no pagar ni la factura de la imprenta”.

Este año has empezado una nueva aventura que se llama Garage Sound Festival donde pude comprobar que se puso mucha ilusión y profesionalidad. ¿Cómo ves la continuidad del mismo con la gran masificación de ofertas de festivales que hay en la actualidad?

Mil gracias, tanto por asistir como por esas palabras. El GARAGE SOUND FEST parte desde la ilusión de hacer algo diferente sin poner trabas desde el inicio. Lo normal es que los festivales hagan un plan de empresa primero y en base a eso ejecuten con las restricciones que ello plantea. En este caso, Ramón Fernández y José Villar, directores del evento lo plantearon al revés. Nos sentamos y dijimos “¿Cómo queremos que sea el festival?” y eso fue lo que intentamos hacer. Al cartel le pusimos mucha ilusión, pero también a la zona de comidas, de bebidas, al Little Garage (una pequeña guardería para que quienes son padres también pudieran disfrutar del evento). Es cierto que hay mucha oferta de festivales y que este año se ha recrudecido (es impresionante el nivel que se está alcanzando), pero si quieres hacer cosas tienes que centrarte en lo tuyo e intentar que la gente decida empatizar con tu propuesta. Ya estamos preparando la segunda edición así que esperemos que podamos seguir haciendo el GARAGE SOUND FEST durante muchos años.

YA ESTAMOS PREPARANDO LA SEGUNDA EDICIÓN DEL GARAJE SOUND FEST.

¿Crees que hay un futuro para todas esas bandas jóvenes que están ahora mismo en sus locales de ensayo?

Siempre lo ha habido, lo que pasa es que ahora es más complicado. Antes con trabajo podías salir adelante. Ahora tiene que ser con trabajo y muuuuucha suerte. Nosotros en breve vamos a lanzar una iniciativa orientada precisamente a esas bandas, con el objetivo darles una oportunidad, una exposición. Que la gente esté atenta a www.garagersoundfest.com o a nuestras redes sociales porque en breve tendremos novedades.

Hiciste tus pinitos como cantante hace muchos años ¿Qué recuerdas de todo aquello?

(JAJAJAJA) Lo recuerdo todo con muchísima ilusión. Además, después eso me dio una buena perspectiva que permitió orientar mi trabajo. Hay periodistas que jamás han compuesto un tema y se permiten el lujo de criticar a gente que sí han sido capaces de hacerlo (aunque sea malo). Yo lo dejé por dedicarme al periodismo musical, porque no podía compatibilizarlo y tenía claras mis prioridades, pero sí que es cierto que siempre que he podido me he metido en algún charco de esos. Recuerdo que los dos primeros temas que canté fueron el “Once Solemn” de Paradise Lost y “Diggin The Grave” de Faith No More. Cada vez que los escucho en algún lado parece que vuelvo a aquel sótano de antaño y me hace sonreír.

¿Cuál fue el primer disco que realmente te hizo pensar que todo había cambiado para ti?

Hubo dos: el Seventh Son Of A Seventh Son de Iron Maiden y el Fighting The World de Manowar. Fue en 5º de EGB y aquello me marcó de por vida. Estaba en casa de un amigo, pilló esos dos discos a su hermano mayor y ahí descubrí cuál era la música que realmente me apasionaba. Desde entonces no lo he dejado (aunque a Manowar haga la hueva que no les escuche jejeje)

 

Has participado en algunas conferencias hablando sobre música ¿Qué piensas en general de esa gente que van de grandes gurús y sus opiniones parecen valer más que las de los que realmente llevan toda la vida en esto?

A mí las conferencias siempre me ha producido mucho respeto y he intentado que mis intervenciones fuesen asépticas, porque sí que es peligroso creer que se tiene la sabiduría necesaria como para dar lecciones de algo. Nos dedicamos a algo totalmente subjetivo. La música que me gusta a mí no tiene por qué ser la misma que te guste a ti. De hecho, hay canciones que no me gustan pero a las que tampoco puedo clasificar como una mierda porque en realidad son temazos. A mí The Beatles no es una banda que me apasione, pero ¿voy a negar que Help es un pedazo de canción? ¡¡Ni loco!! Lo malo es cuando te encuentras con alguien que sí que cree que sus valoraciones son sagradas, que son dogma de fe. Ahí hay que tener cuidado. No nos dedicamos a las matemáticas, aquí no siempre 2+2 suman 4. Lo que para uno es una obra maestra, para otros puede ser una basura. ¿Quién tiene razón? Los dos. Cualquiera que te intente hacer creer que su opinión es la válida es un zoquete (con perdón). Esto se puede aplicar a todo, pero sí que es cierto que parece que en el sector en el que nos movemos los “predicadores” son demasiado habituales.

¿Crees realmente que los músicos valoran a sus fans?

Sí, lo creo. Hay de todo, como en botica, pero con los que yo curro sí. Vuelvo al caso de Shawn, un tío que se baja del escenario y se pega una hora haciéndose fotos con la gente y firmando lo que le piden, olvidándose incluso de que es él mismo quien tiene que vender el merchan y que el tiempo que usa para sus fan lo pierde de venta. Se la sudaba con tal de que todo el mundo se fuese contento. Es verdad que también he tenido el caso contrario, bandas que ni tan si quiera han salido de los camerinos a saludar, aunque han sido las que menos.

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