Toundra – Siete: reseña del regreso más sintético de los madrileños
El regreso de los madrileños con su nuevo álbum autoeditado tras cuatro años de silencio discográfico denota cambios apreciables en el sonido con el uso de sintetizadores en las guitarras con Jorge García Escalona como artífice de ello y como nuevo miembro de la banda sustituyendo a Esteban Girón.
Siete está compuesto por «siete» cortes instrumentales que como es habitual dan rienda suelta a riffs machacones y contundentes, atmósferas muy densas y pesadas que por momentos crean sensaciones encontradas y una variedad de sonoridades muy intensas.
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Análisis tema a tema de Siete
Rapier marca el arranque del álbum con sonidos electrónicos que dan entrada a guitarras pesadas y contundentes nada exentas de melodías. Los más de siete minutos de Eina, segundo tema del álbum, marcan un toque más oscuro en la música de la banda ofreciendo varias capas a todo el envoltorio musical de la canción.
Wispar marca un tono completamente diferente donde se da un respiro a la contundencia consiguiendo trasladar al que la escucha a un entorno más tenue y donde la instrumentación parece encajar perfectamente en el puzzle sonoro.
Con Costa Roja consiguen probablemente aquello que una banda que no usa voces quiere conseguir con sus instrumentos, hacer que las pausas y los interludios llenen por sí solos todos los matices que uno pueda imaginar.
30960 hace referencia al código postal de Sant Feliú, una localidad muy vinculada a toda la trayectoria del grupo. Aquí recuperamos de nuevo la contundencia y los Toundra más clásicos donde la descarga de adrenalina sonora es muy patente a lo largo de este corte de apenas cuatro minutos y medio.
Volvemos de nuevo a la densidad con Sizigia siendo un corte oscuro y creando atmósferas más asfixiantes que denotan sensaciones de gravedad sonora.
El cierre del álbum lo pone Uniforme y refleja la continua experimentación de la banda sin mantenerse inmóviles en composiciones sonoras lineales procurando innovar añadiendo instrumentación añadida explorando terrenos que circulan entre el Rock y el Metal más progresivo.
La portada y el artwork del álbum caen a cargo de la artista Mercedes Bellido capturando la evolución de la banda hacia un universo más sintético y orgánico.
Para los fans de la banda este es un paso adelante en su propuesta musical.







