Evil Impulse

Si hablamos de discos de nuestra escena que no deben pasar desapercibidos, me es imposible nombrar a Evil Impulse y The Brotherhood, cuarto disco de una banda que está pronta a cumplir 10 años.

Tal vez parezca aleatorio o sin sentido, pero si algo me parece que los medios debemos hacer es no dejar que la pandemia deje en el olvido trabajos que no han podido ser presentados en directo. Y mientras, la vorágine de las redes hacen que Lola Índigo o Aitana y sus burguers se te metan por todo tu… Spotify.

The brotherhood es un acompasado martirio de calles y noches frías, un breve repaso a esa furia de barrio obrero que no cede a las continuas reformas laborales, estallando en una garganta que no se repliega en ningún momento del disco.

Son of the Devil es un primer gancho al hígado que muestra la fuerza que la banda despliega en directo. Hablando de golpes, Uppercut por ejemplo, te pone contra las cuerdas por lo simple de su esencia. Eso es una calke tomada por gente cabreada.
The brotherhood of hell, donde la batería es quien dirige la violencia de una huestes que resumen la versatilidad del disco.

Hablando de influencias y recuerdos más clásicos: Lone Wolf es la sangre coagulada de una generación que no come sushi todas las semanas ni piensa que los discos son largos… Al contrario.

Cerrar esta esquela con una virtud que Evil Impulse ha hecho sello personal: con ganas de rendir homenaje, en el local de ensayo coqueteaban con viejos Hit’s… con Motley Crue, Alice in chains… hasta que uno de los riffs más famosos de la era moderna del rock entró de forma pantanosa y densa: Even Flow de Pearl Jam, es una joya de este disco, respetada, aumentada y, claro, con la potencia groove que le da toque de himno

Tiempo después, como para despuntar el vicio, lanzaron otra versión, esta vez de Black Sabbath, justamente, Sabbath, bloody Sabbath una cruda re-interpretación de un clásico… pero algo más bruta… callejera… cabreada, que eso ya es mucho decir.

Este 2021 no ha sido lo que esperaba, todo se convirtió en algo extenso y frustrante… y mientras los desmanes en bares de «puretas patilludos» bien servidos de reguetton o flamenquito malo, las bandas y escena underground esperamos con paciencia a superar deudas, ansiedad y facturación en rojo… y nos permiten juntarnos detrás de los toros, las procesiones y el fútbol… Ahora, que es nuestro turno, no dejemos que pase de largo un año repleto de grandes discos, de mucho trabajo y, sobre todo, de bandas que, como Evil Impulse, siempre tuvieron algo que decir.