Reseña: Goldfinger – Never Look Back

Never Look back

¿Podría ser este el sonido del punk californiano de la nueva década? Una música que todavía muestra sus raíces ska y rock mientras se sigue adaptando a un público joven con gustos que cambian constantemente. No voy a alegar que sea perfecto, de hecho lejos de ello, pero lo que a unos les disgusta a otros les encanta; y después de 26 años, y otros 7 discos anteriores, han perfeccionado su fórmula para gustar tanto a sus fans nuevos como a los antiguos.

Los dos primeros temas muestran el espectro musical que cubre Goldfinger, empezando rápido y cambiando luego a un ritmo más reggae; pero la canción que mejor podría identificarse con su sonido ska clásico es el single, Wallflower, que fusiona los ritmos rápidos de la batería y las guitarras con las melodías alegres del bajo y los instrumentos de viento.

El disco intenta mantener un equilibrio entre temas acelerados y tranquilos, pero cualquiera que venga buscando un género concreto se va a decepcionar. Aunque el disco no tenga ninguna canción que considere mala, pocos opinarán que las canciones encajen en un mismo círculo social.

Infinite es el primer tema, y como tal, es natural que empiece con toda la energía que podría tener el disco, y que el grupo ha mostrado anteriormente; Sin duda mantiene la esencia de ese skate punk que a muchos enamoró en los 90. Pero el repertorio de Goldfinger es más amplio que eso, y se nota el contraste a lo largo del disco, por mucho cuidado que tuvieran en el posicionamiento de cada canción.

El cuarto tema, California on my mind, muestra a lo que me refiero. Con sus melodías tranquilas, uno no evita querer estar relajado en la playa con una limonada en la mano y una sandía en la otra. Y mientras que esto sea algo positivo, es chocante entre los temas que te hacen querer saltar y otros con melodías más acordes al pop rock.

Pero a pesar de que parezca que me estoy quejando, el 2020 ha sido un año extraño para muchos, que un disco te permita viajar a tantos sitios y tener tantas sensaciones distintas con tan solo cerrar los ojos es refrescante y a la vez liberador.

Carlos Redondo
Productor amateur, ayudante de técnico de Sonido y bajista. No sé cual de esas cosas suena peor, pero al menos no soy tan malo como el disco de metallica con Lou Reed.

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