Reseña Kolasi – Eternal

Fue curioso. Incluso, su repentino silencio, generó tanto ruido como sus primeros pasos. Firmes y contundentes primeros pasos. Un muy buen EP llamado Ephemeral, una aparición aplastante en un Festival Local, luego convocados de nuevo para un concierto multitudinario (no se llevó a cabo) y luego silencio.

Curioso, digo, porque el estilo de Kolasi era, en verdad, de una complejidad irreverente casi, y de un impacto tal que todos apostaban a que eran una banda con todo lo necesario. Un directo demoledor, una potencia tan dinámica como Gojira (y no fui yo el que hizo esta comparación) y unas escalas técnicamente complejas, tal vez más cercanas al Tech-Metal…

Y luego silencio.
Calma… la calma que precede a la tormenta.

Un par de ajustes en la formación y listo: tenemos a Kolasi de nuevo. Pero, si cabe, una más compleja línea compositiva y, por ende, interpretativa.

El nombre elegido para su vuelta es Eternal… Otra puntada que dice más acerca del crecimiento de un proyecto de alta intensidad.

Kolasi Eternal Portada

La apertura es devastadora Heart of the darkness es lo que me gustaría escuchar el día que llegue el Apagón Global. Una oscuridad que se cierne de forma atemporal y muestra que la idea base de Kolasi sigue intacta. Sin demasiados artilugios te saltan a la nuca, te ponen el pie en el cuello y no te sueltan.

La actualidad del metal es muy variada, porque tenemos un despliegue de estilos diversos y, por otra parte, bastante arraigados a una escuela que repite la misma voz gutural sin colores, sin variedad. Pues no es este el caso, a lo largo del disco hay líneas vocales más armoniosas, y no solo con coros melódicos, también hay detalles en distintas estrofas de las canciones, una claridad que te permite conectar con la idea, con una poesía avezada, oscura y bien ejecutada.
Altamente recomendables son: Broken, Two Faces o The angel whit scar wing.

Y claro, imagina el impacto generado que un compañero me escribió para decirme
«He escuchado una banda llamada Kolasi, es de Sevilla, ¿Cómo se te han escapado?»
Así de fuerte es Eternal.

Luego te llegan otras figuras y arpegios desde la guitarra y te identifica con esa voracidad de quien le gusta el Metal. Pero también necesita algo más.
Esas cosas de la vida, tuve la suerte de cruzarme 2 veces con el guitarra (Aless) y poder hablar largo y tendido acerca de música, de historia y ansias, de sociedad y estado. Y comprendí cómo surgen luego canciones como Plastic Coral o Architect. Cuál es el pasillo más inadecuado de su cerebro para encajar algunos tramos de armonías para que puedan, insisto, conectar de modo fulminante con quien lo escucha. Brillante.

Hace poco una amiga me decía que, en mis textos, cada vez hay menos detalles técnicos de los discos o conciertos, y los relaciono con estados de ánimo y esta sociedad… Que estoy enviciado con encontrarle mensaje a todo.
Puede que sea verdad. Pero eso es porque yo solo escribo de lo que sé. Y lo que sé es que las cosas no van bien, sé que estamos, en distintos puntos del planeta, ahogados por situaciones que nos consumen la vida, el cariño, las ganas y solo nos quieren infundir miedo.

Pero también sé que mientras no dejemos de apreciar el trabajo ajeno, el conocimiento para interpretar un llamado a la revuelta en un riff o en un profundo y desangelado growl, todavía no hemos perdido…

Lo que sé es que Eternal tiene todo a favor en un puñado de canciones para enfrentarse a esa realidad que intenta meter en ghetos a la cultura rock. Para ponerse arriba en la escena Nacional, y luchar codo a codo con cualquiera.

Lo que sé es que Kolasi ha vuelto.