Thunder inundan nuestras cabezas con dopamina en grandes dosis

No lo había visto venir, y eso que es largo, 16 temas sin prisas. Los británicos Thunder lo han vuelto a hacer, como buenos mensajeros químicos sin llegar a la locura, han cumplido su función. 

Ya nos habían emocionado con el video de Across the Nation, una reivindicación de vuelta a los escenarios, festivales y al sentir general. El fin de las ciudades silenciosas y vacías, ruge más contundente que el resto, debido a la rabia contenida por todos y al deseo de que se sienta con fuerza.

La dulce mezcla de su buen hacer, sin prisas, dejando reposar con paciente clase es The Western Sky para abrir el deseo. Siguen sonando tan compactados como siempre, en consonancia.

Como un himno post pandémico One Day We´ll be Free Again, provocando una seductora liberación en las almas contenidas estos años. Luke contiene sus notas expresando el sentir en la medida exacta que la receta del éxito interior le marca. Es la primera canción en la que aparecen coros.

Elegantes voces femeninas también en Even If It Takes a Lifetime es el corte clásico en estrofas, melodía, puentes y estribillo que me hace respirar al compás. Acústica de caramelo, eléctrica de crema. 

Para Black esperaba algo soul, y es otro rasante medio tiempo magistral con un afilado órgano aportando excelencia a ese final de ambiente gánster. Más guitarra acústica en Just a Grifter, toques de folk, como una nana sureña, con arraigo celta, como un fado melancólico con trasfondo marinero, cuantos detalles en una sola canción.

Revelador el pasaje acústico que siempre llevará a tus neuronas al agradable lugar profundo y sincero de Unraveling. Como un medio blues con esencia de jazz es Last Order que proclama que la música ni se ordena ni se fuerza, susurrante, sibilina, sin nada que demostrar se consigue más que provocando innecesariamente.

Siguiendo con el trance blues, con un piano bar, nocturno y hechizante, como esa luna protagonista de Big Pink Supermoon, me impregno de ese calor en forma electromagnética. El solo más largo como las noches de luna llena, va acompañado de instrumentos de viento, una maravilla de composición.

RESEÑA: THUNDER – ALL THE RIGHT NOISES

Otro exultante solo en un tema todo lo oscuro que ellos pueden llegar a ser, desde su categoría y distinción han hecho I Don´t Believe in the World, unos originales coros rodean la aterciopelada y brillante voz de Danny, que se va diluyendo entre las estrofas dando un giro al término negativo.

Danny nos convence de su mundo en The Dead City con la caña que sus truenos saben dar. Todos destellan organizados y metódicos pero sin estridencias. El doble disco va sin prisas, dejándose llevar hasta donde las notas les lleven.

La llamada de la batería, la réplica de la guitarra, han creado un ritmo muy himno en All The Way, vamos como por la mitad pero el camino es como para seguirlo, subiendo y bajando en este circuito de recompensas. Uno de los mejores solos del álbum Luke es capaz de lucirse sin excentricidades ni egocentrismos.

Muy americana, brillante y excitante, como no podía ser de otra forma, Dancing in the Sunshine tiene un video muy happy flower power, como el sentir del tema, una invitación a un rato de felicidad.

Reconozco que me daba un poco de pereza enfrentarme de una vez a tantos temas, Pero llegando casi al final sigo sin desconectarme de las sensaciones que me van provocando. El dúo de voces en Disconnected, es original y excelente pero no me sorprende del todo porque Luke solo sabe hacer buenos temas.

Convencida de que los seguidores de siempre ahí vamos a seguir, porque no hay razones para no estar, me dejo llevar por Is Anybody Out There? y ese piano intimista. A alma descubierta Danny da una lección responsable de todo en la balada del disco.

Punto y final en clave de blues, No Smoke Without Fire, desvaneciéndose como el humo, rematando a lo grande a partir de la segunda estrofa, prendiendo mi cabeza con los coros. Es como una tormenta comedida huyendo de obvias formulas machacadas, estribillos protagonizados por momentos instrumentales más que por las letras. Se queda dentro más la música que las estrofas.

Me quedo con la completa sensación de su modestia lujosa. Cada corte suena a ellos, cálido y reconfortante, fuera agobios mientras los escuchas. No hay espacio para el relleno, el doble disco está hecho con mesura temporal. Adicta total a esta fiesta de hormonas que es Dopamine.