Crónica y fotos | San Nicasio Rock: Sôber, El Drogas, Ciclonautas y Silver Fist

San Nicasio Rock: Sôber, El Drogas, Ciclonautas y Silver Fist

Las fiestas de Leganés fueron la excusa perfecta para disfrutar de un festival casi normal organizado por la Asociación San Nicasio Rock y encuadrado en La Cubierta, cuatro bandas de estilos distintos protagonizaron un ecléctico evento.

Silver Fist fueron los encargados de abrir, puntuales y con una cubierta a un tercio de entrada salieron en tromba a ofrecernos su heavy metal contundente al estilo español, el sonido aceptable salvo algunos momentos de batería, Ismael Filtho, con sus continuos movimientos, robó el protagonismo tanto a las dos guitarras de Nacho de Carlos y Alex Escorza, como a la voz del gran Silver, que demostró estar en plena forma y aguantó agudos y estrofas sin problemas, tuvo tiempo hasta de bajar al foso a presentar a la banda.

Silver Fist

Presentaron un par de temas de su próximo trabajo, hubo tiempo para parrafada sobre la situación y la felicidad que daba de vernos de pie, disfrutando casi de forma normal y acabaron con su personal himno al heavy metal. La misión de abrir fuego a la noche la cumplieron.

Silver Fist

Cambio rápido de escenario para dar paso a los hispanos argentinos Ciclonautas, reconozco la curiosidad que despertaba en mi su directo ya que su último trabajo Camping del hastío, me resultó un tanto denso y seco. Escenario árido en tonos rojos sin mucho adorno aparte de ellos tres.

Abrieron con El Sol y todo sonaba tal cual imaginaba, una distorsionada guitarra portada por Mai, la infalible batería de Alén que se encargó de los coros y el llamativo estilo de Txo al bajo, basaron el corto setlist en temas nuevos, Agua va, Deseo, Bienvenidos los muertos y Dale al play sonaron graves y solemnes.

Tienen un estilo tan propio con esa lija a la garganta que o te gustan o no, a los asistentes que empezaban a llenar la parte delantera de la pista si les convencieron. Los necesarios tiempos de ajuste de cuerdas entre temas, me impidieron meterme del todo en su propuesta.

Con relativo retraso y tras muchas carreras y movimientos por el escenario engalanado para la ocasión, Sôber irrumpieron en la plaza, llena hasta donde se permitió. Mucha familia, nuevas generaciones y los de siempre, esperaban con ganas la descarga de la banda. No se cortaron ni para abrir, 10 años hizo que todas las ganas de volver a sentir un concierto de verdad se desbordaran. Blancanieves para continuar, con un Carlos espléndido, conectando con el entregado público. Se pudo notar algún que otro problema técnico tanto a la guitarra de Jorge como a la batería de Manu.

Lo de Manu es para párrafo aparte, su técnica y su arte innato conjugan ritmos tan limpios como demoledores, es un placer verlo atacar los bombos con esa clase y garra. La limitación horaria nos robó un setlist con más temas de Elegía, Verona supo a poco, es lo de siempre, como condensar tantos años de himnos en tan poco tiempo.

Sober
Sober

Vulcano tuvo mención especial hacia la isla de La Palma y lo que sus habitantes están sufriendo. Sin tiempo para mucha charla, a Carlos se le sentía feliz de vernos al fin de cerca, disfrutando de la manera casi habitual de un bolo. Tic tac anunciaba un pronto final y con Loco tuvieron que dar por finalizado su espectacular show, convenciendo sin fisuras.

Por tarde que fuera, las ganas eran las mismas que al entrar al recinto, cierto es que hubo un relevo de público en las primeras filas, pero pasadas las doce y media de la noche El Drogas y su eléctrica banda aparecían en una escena sencilla, la esencia ya la lleva dentro el gran Enrique Villareal. Me entraron dudas sobre si el pamplonica y los suyos serian capaces de mantener o remontar lo alto que lo habían dejado los madrileños, la opción acústica casi parecía hasta buena idea. Pero demostró tener tablas y capacidad de interpretar la situación de manera ejemplar.

El Drogas

Con su inseparable Flako al bajo, el recuperado para la ocasión Brigi y un fresco Txus Maraví, dando su toque particular, nada podía salir mal. Comenzó tirando de temas suyos más actuales, sigo pensando que por ejemplo, Pétalos, gana más en acústico, continuó dando tralla a sus temas sociales de siempre con mala leche y finura a partes iguales, con esa interpretación tan genuina y espontanea.

El Drogas

Tras demostrar la satisfacción de al fin poder sentirnos debajo y no a la misma altura, pasó a reventarnos con los temas clásicos de Barricada que pusieron La Cubierta patas arriba. Personalmente la sensación de volver a sentir un concierto de verdad me dio la vida. Supo como tocar la fibra, Balas blancas, En la silla eléctrica y Todos mirando, por ejemplo, desataron la locura total. No hay tregua quedó algo fría, todos esperábamos esa dedicatoria hacia el tristemente desaparecido Boni.

El Drogas
El Drogas

Abandonaron el escenario para volver con Azulejo Frio, guiño a Txarrena y acabaron con Blanco y negro, despidiéndose recibiendo en cariño y el respeto ganado y merecido.

Las actuaciones se quedaron cortas, tanto para los de abajo como para los de arriba, pero fue una inolvidable forma de volver a lo de siempre, a lo nuestro, los conciertos de sentir y botar. Solo desear que esto que empieza no tenga marcha atrás.

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