Reseña: The Hellacopters – Eyes of Oblivion

Demasiados años sin material nuevo de una de las bandas definitivas en la eclosión de finales del siglo pasado y principios del presente en cuanto a ese sonido acuñado como punk rock escandinavo.

Algunas apariciones puntuales en festivales europeos celebrando aniversarios de alguno de sus álbumes más clásicos pero nada de grabaciones actuales.

No es fácil con una trayectoria tan impoluta donde casi siempre le han dado a los fans del grupo (entre los que me incluyo) canciones sobresalientes y discos muy redondos afrontar el reto 17 años después y meterse en el estudio a grabar y componer un álbum como este Eyes of Oblivion que ya puedo decir que no va a decepcionar a nadie.

Foto: Pedro Hernández

De la mano del sello Nuclear Blast y sin asumir demasiados riesgos han ido adelantando en las distintas plataformas digitales canciones como la que lo abre titulada Reap A Hurricane que recoge el sonido más clásico de la banda, con buen estribillo y melodías vocales así como esas guitarras afiladas que tanto nos gustan. La entrada de nuevo en la banda de Dregen (Backyard Babies) tras el desgraciado fallecimiento de Jens Robert Dahlqvist en 2017 ha dotado de mucha garra otra vez al grupo en esa conjunción de guitarras que forma con Nick Royale.

Can it Wait es otro disparo marca de la casa con un estribillo pegadizo y un punteo soberbio. Para So Sorry I Could Die utilizan elementos más cercanos al soul y el blues pillándonos a todos un poco por sorpresa porque en estas tesituras no acostumbran a introducirse de manera habitual y salen con una nota bien alta.

Eyes of Oblivion que da título al disco es otro clásico sin fisuras que probablemente suene en sus directos y haga disfrutar a todo el respetable levantando el puño en alto.

A Plow and a Doctor es un medio tiempo que podría estar en cualquiera de sus discos pretéritos así como Positively Not Knowing que también posee todos los elementos de gran canción con ritmo y cadencia añeja. Tin Foil Soldier es el claro ejemplo de composición setentera que deja su sello muy Kiss con esas guitarras y estribillos marca de la casa.

El cierre del disco lo componen la movida Beguiled y dos trallazos más, por un lado la pegadiza The Pressure’s On y el fin de traca con Try me Tonight que a la postre nos deja con ganas de más.

Un álbum que con seguridad formará parte de los mejores de este 2022. Como añadido cabe decir que el artwork de la portada corre a cargo del también polifacético Charlie Granberg, artista y cantante sueco conocido por ser el frontman de los magníficos Hellsingland Underground.

Lo dicho, Hellacopters han vuelto y esperemos que por mucho tiempo.