RESEÑA: EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO- TRINIDAD

TRINIDAD – Un grito (instrumental) de esperanza, que nos hace mucha falta

En vísperas de una Semana Santa atípica, donde las procesiones no han podido celebrarse en ningún lugar de España, un cuarteto de encapuchados ataviados con túnicas cofrades, ofició, por primera vez en un año, su particular liturgia sonora. Fue el 26 de marzo, en Salamanca, cuando un reducido grupo de afortunados, respetando las debidas medidas de seguridad, pudo disfrutar de esta homilía.

El Altar del Holocausto volvía a los escenarios para presentar, en su tierra, TRINIDAD, su último trabajo publicado a mediados de marzo. Un disco que continúa el sendero musical de los anteriores pero manda a sus aficionados un mensaje que va más allá de la imaginería religiosa.

Desde su fundación en 2012, El Altar del Holocausto se ha convertido en una de las bandas instrumentales de referencia en el panorama underground nacional y europeo. Han dado más de trescientos conciertos y han participado en festivales de la talla del Download o el Resurrection Fest. Su estilo, un post-rock mezclado con la pesadez del doom, casa a la perfección con su propuesta estética, llena de referencias cristianas y un directo que se asemeja a una ceremonia religiosa.

TRINIDAD parece ser un final alternativo a sus álbumes anteriores. -HE- (2013), -SHE- (2015) y –IT- (2019) formaban ya una trilogía divina, una discografía triangular plagada de cruces y salves, donde cada trabajo era un homenaje a Dios, a la Virgen y a Cristo. Pero con Trinidad el mensaje que se transmite es distinto. Lo que antes eran alabanzas divinas y versículos de la Biblia ahora se han convertido en tres palabras: Fe, Esperanza y Caridad. Unos conceptos sencillos y profundos que animan a sus feligreses a superar las adversidades, seguir adelante y purificarse.

Como ha mencionado la banda en algunas entrevistas, este disco nace de la pandemia, de esta difícil situación que a todos nos ha afectado. A El Altar el primer confinamiento les pilló en plena gira de presentación de –IT-, que tuvieron que cancelar. TRINIDAD es fruto de este lapso de un año de inactividad y de introspección. Y se nota que algo en ellos ha cambiado.

Pese a ser un disco corto, de solo 24 minutos, tiene la suficiente fuerza y consistencia para que nada se eche en falta. Trinidad comienza con FE, el tema más largo del disco y  el primer adelanto que lanzaron. FE, como acostumbran los temas de la banda, tiene una construcción lenta, con arpegios que suenan cristalinos y melodías repetitivas que te introducen en el universo de la canción. Tras cerca de tres minutos, una guitarra más saturada esboza una melodía melancólica al tiempo que la sección rítmica entra como un torrente. Justo en el ecuador se hace patente el estilo más duro de la banda con una batería más machacona y una sección de trémolos llenos de reverb. Una parte más cósmica nos lleva a una subida similar a la del comienzo que finaliza con la canción en todo lo alto.

ESPERANZA es el tema más innovador del disco, donde la banda explora, al comienzo, unas sonoridades que recuerdan al blues, con un solo sentimental y lento que se alarga varios minutos para desembocar en una sección muy ambiental, marca de la casa. El Altar no necesita tener cantante alguno; sus guitarras transmiten, sin dificultad, la calidez y el sentimiento de la voz humana. El final vuelve a salirse del post-rock, con riffs que recuerdan mucho al stoner rock.

CARIDAD es, para mí, el mejor tema de todo el disco. La fuerza de la melodía principal, el leitmotiv de la canción, impacta desde el primer momento con una imponente parte rítmica. A esto lo sigue una serie de riffs pesados con cierto regusto a metal progresivo. La calma llega en el tercer minuto, con una construcción lenta y evocadora.

Hay que mencionar que todas las canciones se disfrutan incluso más acompañadas de sus videoclips. Y aunque los vídeos de los otros dos temas tengan imágenes interesantes que ayudan a meterse más en la música, creo que es con CARIDAD cuando El Altar del Holocausto consigue expresar mejor la idea de este disco, transmitir fe, esperanza y caridad. Durante la parte que precede al clímax del tema vemos una sucesión de rostros (de médicos, enfermeros, profesores o músicos entre otros) quitándose unos capuchones negros. Una suerte de analogía con la situación actual, que invita a soñar con el día en que podamos deshacernos de las mascarillas que llevamos para protegernos y proteger a nuestro entorno. Tras un final apoteósico del tema y del disco, vemos en el vídeo una dedicatoria a “todas las personas que han sufrido las consecuencias de la pandemia”. Un homenaje necesario.

TRINIDAD es un disco emocionante y expresivo de una banda que, pese las complicaciones que tiene el mundo de la cultura, logra sacar adelante un muy buen trabajo. Un grito (instrumental) de esperanza, que nos hace mucha falta.

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